e hënë, 2 korrik 2007

La música como herramienta psicológica











La buena audición y el uso adecuado de la música nos ayuda y capacita de manera grata y amena, para desarrollar y afinar nuestras capacidades naturales, partiendo de este punto, los textos sobre personas con autismo contienen algunas referencias sobre el efecto de la música en esos individuos. Existen estudios que demuestran que la música y la terapia musical tienen efectos positivos y significantes en el tratamiento del autismo, pues estas personas demuestran gran interés en el contacto con la música.
Las actividades que relacionan a la música de una forma interactiva, suelen ser de mucho valor para las terapias de personas con autismo, la terapia musical puede ayudar a que esas personas sean más espontáneas en la comunicación, rompan su patrón de aislamiento, socialicen y comprendan más el lenguaje, es aquí donde ligamos este estudio con la comunicación.
La terapia musical puede tener efectos positivos o negativos debido a que no todos los casos de autismo responde de la misma manera a este estimulo.
Entre los efectos positivos podemos mencionar:
Que interrumpe patrones de aislamiento social y contribuye al desarrollo socio-emocional, el aislamiento social es reconocido como una de las principales características del autismo. Las manifestaciones de este aislamiento son la falta de contacto visual, falta de reacción a la estimulación física, falta de relaciones con otras personas, usualmente intereses obsesivos en objetos, y resistencia a los cambios. Romper este patrón de aislamiento e involucrar al individuo autista en actividades externas, en vez de internas, es importante para atacar sus problemas cognitivos y perceptivos, la música es un claro ejemplo de involucrar a un individuo en una actividad externa, es decir, que comprende y conozca su entorno desde la perspectiva musical.
Entonces la terapia musical proporciona alternativamente, un objeto de interés mutuo en la forma, el sonido, y el tacto del instrumento, esto puede muchas veces fascinar al individuo autista. El instrumento, por ende, puede convertirse en un intermediario entre el paciente y el terapeuta, proveyendo un punto inicial de contacto para la socialización. La música y sus experiencias proveen gran cantidad de tipos de relaciones que pueden ser la clave para una terapia exitosa.
Ejemplo:
Alvin (1975), mientras trabajaba con niños autistas con la terapia musical, fue capaz de atraerlos y de crear una serie de relaciones entre ellos y el instrumento, ellos y la música, ellos y el terapeuta, etc. Una vez que la barrera había sido rota y el contacto establecido, el terapeuta musical puede experimentar con una serie de experiencias estructuradas que puede seguir aumentando la atención de estos individuos, y sacarlos de su mundo. Mientras el proceso puede ser lento y arduo, la terapia musical es una herramienta inusual y placentera que puede adaptarse para llenar las necesidades del paciente. Podemos llegar a la conclusión de que la música no es solo una compañía o entretenimiento sino que realmente va mas allá de eso pues desde mi punto de vista si interfiere en nuestras decisiones, emociones, pensamientos, ideas y actividades de nuestra vida cotidiana, es decir, realmente afecta nuestro comportamiento, nuestras relaciones sociales, nuestra comunicación con otras personas y ya no es contemplada como una creación del hombre solo para su entretenimiento sino que ahora es contemplada como una forma de socializar con individuos incapaces de lograrlo.

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